Semilla de la Palabra domingo 3 de marzo
Hoja Dominical La Semilla de la Palabra. Para el domingo 03 de Marzo de 2013...
Información acerca de la Diócesis de Ciudad Guzmán.
Hoja Dominical La Semilla de la Palabra. Para el domingo 03 de Marzo de 2013...
Textos: Gn 15, 5-12. 17-18; Flp 3, 17-4,1; Lc 9, 28-36.
Hoy, segundo domingo de Cuaresma, Dios nos invita escuchar a su Hijo. Jesús estaba en el monte, transfigurado, dialogando con Moisés y Elías sobre la muerte que le esperaba en la ciudad de Jerusalén, acompañado por tres de sus apóstoles adormilados y cubierto por la nube. En ese ambiente, Dios hace escuchar su voz, como la había pronunciado después del Bautismo de Jesús. No habla mucha. Solamente dice: “Este es mi Hijo, mi escogido: escúchenlo” (Lc 9, 36).
Textos: Is 6, 1-2. 3-8; 1 Cor 15, 1-11; Lc 5, 1-11.
Acabamos de escuchar en el texto del Evangelio cómo, puesto a los pies de Jesús, Simón Pedro se confesó pecador. De la misma manera el profeta Isaías había reconocido ser una persona de labios impuros y Pablo se describió como un aborto, debido a su condición de perseguidor de la Iglesia. Sin embargo, los tres fueron enviados a la misión: Isaías como profeta, Pablo como apóstol y Simón como pescador de hombres. Todos fueron purificados por Dios para predicar.
Textos: Jr 1, 4-5. 17-19; 1 Cor 12, 31-13, 13; Lc 4, 21-30.
Hace ocho días escuchamos el anuncio de la misión de Jesús. Ésta está resumida en la frase que se proclamó en la aclamación antes del Evangelio: “llevar a los pobres la buena nueva y anunciar la liberación a los cautivos” (Lc 4, 18). Hoy san Lucas nos ofrece lo que sucedió en la sinagoga de Nazaret después de ese anuncio. Primero fue la admiración de sus paisanos, luego siguió la incertidumbre –“¿No es éste el hijo de José?” (v. 22)– y, finalmente, vino el rechazo.
El Papa Benedicto XVI ha inaugurado el 11 de octubre pasado “El Año de la...
Textos: Neh 8, 2-4. 5-6. 8-10; 1 Cor 12, 12-30; Lc 1, 1-4; 4, 14-21.
Estamos atentos a la Palabra, como el pueblo que escuchaba a Esdras mientras les leía el libro de la ley y como la gente de Nazaret cuando Jesús leyó un trozo de Isaías. En los textos de hoy se nos recuerda la misión que tenemos como miembros de la Iglesia; se nos recuerda, además, el fundamento de esa misión y la obligación de realizarla en nuestros días. Es la misma misión que Jesús proclamó en la sinagoga de su pueblo, tal como escuchamos en el Evangelio.
Textos: Is 62, 1-5; 1 Cor 12, 4-11; Jn 2, 1-11.
A la luz del texto del Evangelio podemos reflexionar sobre el compromiso que tenemos por el Bautismo: hacer que Jesús llegue a los demás. Se acabó el vino en la fiesta de bodas donde participaban Jesús, su madre y sus discípulos. Esta situación, descubierta por María, sirvió para que Jesús actuara y fuera proclamado como el vino de mejor calidad en la historia de la humanidad. En la realización de ese signo de Jesús participaron los sirvientes de la fiesta.
Les ofrecemos los dos libros que resultaron de las ponencias y reflexiones del Congreso Teológico...
Textos: Is 42, 1-4. 6-7; Hch 10, 34-38; Lc 3, 15-16. 21-22.
Hoy celebramos la fiesta del Bautismo del Señor. Jesús es aquel que Juan el Bautista anunció como el más importante, el que bautizaría con Espíritu Santo y fuego, al que no era digno de desatarle las correas de sus sandalias. San Lucas nos narra el acontecimiento del Bautismo de Jesús: se metió entre los que estaban siendo bautizados, se puso a orar, el cielo se abrió, el Espíritu Santo bajó sobre Él y se oyó una voz del cielo reconociéndolo como su Hijo predilecto.
Textos: Is 60, 1-6; Ef 3, 2-3. 5-6; Mt 2, 1-12.
Los Magos vinieron desde oriente para adorar a Jesús. Esta es la síntesis de la Historia de la Salvación. San Mateo nos la ofrece en el texto del Evangelio recién proclamado. Los Magos de oriente representan a todos los pueblos y personas de la tierra: los paganos en relación a los judíos, los no cristianos en relación a los cristianos, los alejados en relación a los practicantes dentro de la Iglesia. Jesús, al que los Magos encontraron niño, es el centro de nuestra fe.
Textos: Num 6, 22-27; Gal 4, 4-7; Lc 2, 16-21.
Estamos celebrando la Eucaristía en el primer día del año. El Señor nos ha permitido, por su bondad, ser testigos del fin de un año y del comienzo del otro. En este día, a los ocho de haber celebrado uno de los misterios más grandes de la historia, el Nacimiento del Hijo de Dios como uno de nosotros, se nos ofrece la oportunidad de valorar a una mujer: la Virgen María. Ella colaboró con su persona y su cuerpo al comienzo de la plenitud de los tiempos, como dice Pablo.